Cómo preparar la tierra para cultivar en el huerto

Preparar la tierra para el cultivo

Antes de empezar a plantar en nuestro huerto, es muy importante ejecutar con cuidado las labores previas de preparación del terreno. De esta forma, podremos mejorar la producción, en calidad y en cantidad, de manera significativa.

Después de uno o varios ciclos completos de cultivo, el suelo pierde nutrientes, se compacta y suele aparecer maleza. Por este motivo, debemos preparar la tierra para nuestro huerto de forma que vuelva a un estado idóneo para volver a cultivar.

Consejos para preparar la tierra de un huerto

El primer paso en la preparación del suelo debe ser examinar su estado. Comprobar su nivel de compactación, humedad, carga de materia orgánica y el grado de expansión de las plantas no deseadas que lo ocupen es importante para el diseño de estas tareas de preparación.

Retirar la maleza

El primer paso a la hora de preparar la tierra para el huerto es eliminar las plantas que hayan podido crecer de manera espontánea, así como los restos de anteriores cultivos. Es importante ejecutar esta labor correctamente, con una azada bien afilada, ya que, de lo contrario, volverán a crecer en poco tiempo. En cualquier caso, será difícil evitar que aparezcan en cuanto reguemos, por lo que tendremos que dedicar un tiempo a eliminarlas entre 2 y 3 días después de cada riego.

Labrar el suelo

Esta labor es la que más nos va a exigir físicamente. Consiste en remover la tierra con una horca de cuatro dientes, una pala de cavar, un palote o cualquier apero diseñado para este fin, pero siempre alcanzando una profundidad entre 20 y 25 centímetros. De esta forma, conseguiremos aflojar la tierra, dándole una estructura más esponjosa, para que las raíces se desarrollen mejor.

Al mismo tiempo, debemos retirar las piedras grandes que encontremos, así como larvas de insectos que puedan provocar plagas (gusano de alambre, gusano cortador, por ejemplo.).

Acolchado

El acolchado del suelo es una tarea interesante a la hora de preparar un terreno para cultivar. También conocido como mulching, anglicismo incorporado a la jerga agraria y a la jardinería hace unos años, consiste en cubrir el terreno con materiales que le permitan conservar la humedad y la temperatura, mejorando la circulación del aire. Estos materiales pueden ser de origen orgánico (paja, corteza, hojas, cáscaras, papel, cartón, etc.) o inorgánico (mantas, mallas, lonas o plásticos, entre otros).

Abonado

Saber cómo abonar la tierra para sembrar es uno de los aprendizajes más importantes que todo agricultor debe adquirir. Conocer las necesidades nutricionales de nuestro cultivo en cada etapa de su ciclo vegetativo y el contenido en macronutrientes y micronutrientes del terreno es fundamental para diseñar un abonado eficaz.

Podemos utilizar abonos químicos, de acción rápida pero que degradan la calidad del suelo, o abonos orgánicos. Estos últimos, de acción más lenta, aportan grandes beneficios para el suelo y la salud de las plantas. Entre otros, favorecen la fijación de carbono en el suelo y el desarrollo de raíces, evitan la acumulación de compuestos contaminantes y promueven la proliferación de bacterias que favorecen las condiciones físicas, químicas y biológicas del suelo.

Entre los compuestos más utilizados en la fertilización orgánica destacan el compost, el estiércol, el humus de lombriz y la leonardita, sustancia rica en ácidos húmicos y fúlvicos que aporta considerables beneficios para el suelo y la planta, ayudando a la asimilación de microelementos y estimulando el enraizamiento, el desarrollo de hojas y brotes y la germinación de semillas. Del mismo modo, estos productos son muy utilizados en huertos urbanos y ecológicos.

Conocer las características de nuestro suelo, si es arenoso, arcilloso o franco, las condiciones climáticas del entorno y las necesidades del cultivo son factores importantes a la hora de preparar la tierra para nuestro huerto. Una preparación de terreno bien planificada y concienzuda nos evitará problemas durante las diferentes etapas del cultivo y mejorará notablemente la productividad de la explotación.

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