Cuándo y cómo debes abonar el huerto

Como abonar el huerto

Las necesidades nutricionales de cualquier planta responden a la cantidad de elementos nutritivos que requiere a lo largo de su ciclo vegetativo, que se pueden resumir en crecimiento, floración y maduración de los frutos.

Para saber cómo abonar el huerto y cuándo hacerlo debemos conocer el funcionamiento del abono que vamos a emplear y las necesidades de las variedades vegetales que plantemos.

Cuándo se debe abonar un huerto

Cuándo debemos abonar el huerto dependerá de la planta que cultivemos y del tipo de fertilizante. Si utilizamos abonos comerciales, normalmente, el prospecto del producto nos indicará el momento de aplicarlo. Por lo general, podemos guiarnos por el ciclo vegetativo de la planta y usar abonos ricos en nitrógeno durante la etapa de crecimiento del cultivo, ricos en fósforo durante la floración y abonos con alta concentración en potasio para la etapa de maduración del fruto.

Si utilizamos abonos orgánicos, como el estiércol, podemos aprovechar después de la cosecha, en otoño, en caso de no cultivar hasta la primavera. De esta forma daremos tiempo para que los elementos mineralicen y los nutrientes estén disponibles para su absorción cuando volvamos a plantar.

Cómo abonar el huerto: algunas recomendaciones

Conocer las necesidades nutricionales de nuestro cultivo en cada etapa de su ciclo vegetativo y el contenido en macronutrientes y micronutrientes del terreno nos ayudará a saber cómo abonar el huerto, utilizando fertilizantes químicos u orgánicos.

Para abonar huertos ya plantados, suele ser habitual usar fertilizantes químicos, ya que tienen una acción más rápida, es decir, liberan sus nutrientes en menos tiempo.

Sin embargo, es recomendable el uso de abonos orgánicos porque, aunque su acción sea más lenta (los elementos se liberan más despacio), sus ventajas respecto a los químicos compensan esta circunstancia. Los más utilizados son el estiércol, el humus de lombriz, cenizas de madera o de hueso, el compost y la leonardita, producto interesante que ayuda a la planta a asimilar nutrientes y a desarrollar sus raíces.

Una forma de agilizar la liberación de nutrientes por parte de los fertilizantes orgánicos es la elaboración del té de compost o de estiércol. Estos tés son preparaciones en las que los abonos sólidos se convierten en líquidos. El té de estiércol se prepara con 150 litros de agua por cada 50 kg de estiércol, removiéndolo a diario hasta que empiece a oler a tierra húmeda (en ese momento estará maduro y listo para su uso). La receta del té de compost incluye 100 litros de agua, 50 kg de estiércol (preferiblemente de bovino), 2 litros de leche, 2 litros de melaza y un kg de ceniza. Para su elaboración se mezclan el agua, el estiércol y 1 litro de leche y de melaza. Al noveno día se agregan los restantes litros de leche y melaza, removiendo la mezcla a diario. Como el de estiércol, sabremos que ha llegado a madurar cuando comience a oler a tierra húmeda. Antes de usar, se añade la ceniza.

Si el suelo que vamos a manejar tiene textura media (suelo franco) o franco-arenosa, conviene aplicar los abonos con más frecuencia. Si, por el contrario, el suelo tiende más hacia una textura arcillosa, la aplicación de los fertilizantes puede espaciarse más en el tiempo.

Descubrir cómo abonar el huerto correctamente forma parte de los conocimientos que todo agricultor, aficionado o profesional, debe adquirir para maximizar su producción. La naturaleza del suelo, las necesidades nutricionales de la planta y las características del abono nos darán las pautas que debemos seguir para saber cómo y cuándo hacerlo de la mejor manera.

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