Cómo enriquecer un sustrato para tu huerto urbano

enriquecer el suelo

Tener un huerto urbano es una forma sana y entretenida de apostar por lo ecológico y comer productos de calidad. Nos aleja de los pesticidas y otros factores negativos propios de la agricultura intensiva. Supone también una manera de reconectar con la naturaleza, con la que poco a poco hemos ido perdiendo el contacto en nuestras sociedades.

El huerto urbano es reconexión y aumento de la consciencia de cuidar y preservar el medioambiente. Estimula el autoconsumo, promueve prácticas sostenibles y mejora nuestra relación con el entorno, porque aprendemos a gestionar recursos de forma respetuosa. A la vez, se aprenden cosas útiles para superar el objetivo propuesto, el de obtener nuestros propios frutos: cómo enriquecer un sustrato, qué zona y cultivos elegir, qué necesidades tienen nuestras plantas, etc.

Cómo preparar el sustrato para una huerta

Es en lo que nos centramos en este post, en el sustrato del huerto urbano. Hablamos del suelo preparado que garantizará que la planta obtenga los nutrientes necesarios para crecer fuerte, pero ¿cómo se prepara? Lo vemos.

1. Elige el momento adecuado

La planta presenta necesidades nutricionales según su ciclo vegetativo, cuyas fases a grandes rasgos son la de crecimiento, floración y maduración de los frutos. Para saber cuándo abonar tendremos que atender a la planta, porque cada una tiene su proceso, y también al tipo de fertilizante a emplear.

2. Opta por lo ecológico

Son muchos los fertilizantes para huertos urbanos que se pueden utilizar, entre ellos, los comerciales. Pero nosotros consideramos que el mejor sustrato es el ecológico por muchos motivos: se aprovechan los residuos orgánicos, aumenta la actividad microbiana del suelo, se recupera la materia orgánica y causa menos impacto, porque se necesita menos energía para su elaboración.

3. Prepara con criterio

Te preguntarás cuál es el mejor sustrato para plantas, pero lo cierto es que no hay una única respuesta. Insistiendo en la fertilización ecológica, el compost, el estiércol, el humus de lombriz y la leonardita son los más utilizados. Esta última es una sustancia rica en ácidos húmicos y fúlvicos que aporta muchos beneficios al suelo.

Para enriquecerlo, lo habitual es combinarlo con otros elementos orgánicos e inorgánicos, según el tipo de cultivo. Por ejemplo, se utiliza compost con fibra de coco, estiércol con arena de río o humus de lombriz con perlita y vermiculita.

4. Observa para mejorar

Una vez tengas tu sustrato para huerto, tendrás que observar el cultivo regularmente para ver cómo evoluciona y poder mejorarlo. Poco a poco, adquirirás la experiencia suficiente como para saber qué pide el huerto.

Supongamos, por ejemplo, que el suelo es arenoso y se seca muy rápido. Necesitarás aumentar la retención del agua, y para ello puedes emplear sustratos orgánicos en partículas finas, como el compost. También puede ir una cobertura para el suelo, llamadas mulching.

Si el suelo es demasiado compacto o arcilloso, tendrás que aumentar la porosidad con abonos para huerto urbano. La leonardita es el abono ideal en este caso porque hace el suelo más “esponjoso”, utilizando un término figurado. También sirve en los suelos arenosos, pues ayuda a la gestión del agua: drena cuando hay mucha y retiene cuando hay poca.

Si el suelo es pobre en nutrientes se necesitarán sustratos orgánicos, y si hay que mejorar la acidez habrá que añadir componentes con un pH básico que contrarreste.

Saber cómo enriquecer un sustrato para una huerta o un huerto urbano no es cuestión de horas, ni siquiera de días, sino de mucha práctica y experiencia. Por eso te decíamos que el huerto urbano es una manera de reconectar con la naturaleza, porque te permite entender a la tierra y darle justo lo que necesita; mejor si optamos por lo ecológico, por ser lo más natural y lo que causa menos impacto.

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