Qué plantar en septiembre en tu huerto

Saber qué plantar en septiembre en nuestro huerto nos puede ayudar a la hora de contar siempre con cultivos sea cual sea la temporada.

Este es conocido por ser un mes de cambios en nuestra vida. Sin embargo, el huerto no entiende de paradas ni reinvenciones, sino que debemos ser nosotros quienes nos adaptemos a él para que siga dando sus frutos.

Cambios en septiembre en el cuidado de tus cultivos

Los diferentes cambios que se producen nos llevan a preguntarnos qué se planta en septiembre en un huerto. La respuesta es más sencilla si conocemos los factores determinantes de este cambio de temporada.

Variaciones en la temperatura

En verano debemos proteger nuestros cultivos del calor sofocante, pero, conforme este se va pasando, llega el momento de conocer cuáles serán los cambios en el tiempo.

Aunque en este mes aún quedan días de temperaturas agradables, hay que ir pensando en la inestabilidad del clima.

Las noches empiezan a ser más frías y también nos podemos encontrar con días otoñales, cosa que hay que tener siempre en cuenta cuando nos planteemos qué sembrar en septiembre.

La duración de los días

En este aspecto, septiembre es un mes muy similar a marzo. El día y la noche compartirán las mismas horas desde el 21 hasta el 23, cuando se produce el equinoccio.

Calor sofocante, días estables, lluvias y granizos… Todo esto es lo que marcará un mes que anuncia el comienzo del frío del otoño y el próximo invierno. Por eso, tendremos que doblar esfuerzos en el cuidado de nuestros cultivos con fertilizantes y otro tipo de productos.

Qué plantar en septiembre en el huerto

Ahora que conocemos las variaciones del tiempo y la temperatura, estamos listos para ponernos manos a la obra.

Semillas de habas

Podemos considerar las semillas de habas como la estrella del huerto en este mes. Si te preguntas qué plantar en septiembre en un huerto urbano, estas pueden ser la mejor idea.

Un ejemplo son las habas tempranas de la variedad Mutxamel, así como otras plantas, como la de la alcachofa.

Como dato, las habas más cotizadas son las que se recogen en noviembre. Es decir, las que se plantan a finales de verano.

Otras semillas interesantes

Algunas semillas que no podemos olvidar son el calabacín, la acelga, las espinacas, el perejil o las patatas. También tenemos posibilidades con el repollo, la cebolla, los rabanitos o la rúcula.

Esta es la mejor época para plantar patatas. Como consejo, sus simientes deben ser de calibre pequeño, con el objetivo de poder sembrarlas enteras en nuestro huerto.

Hortalizas para sembrar en el plantel

Si deseamos tener hortalizas en nuestro huerto, no podemos dejar pasar la oportunidad de centrarnos en sembrar brócoli, coliflor, lechuga, romanesco o col.

Como ves, hay una gran cantidad de opciones para no quedarnos parados en este mes de cambios.

Saber qué plantar en septiembre en tu huerto es fácil si conoces todos los cambios y factores que debes tener en cuenta antes de llevar a cabo la siembra. Después, con los cuidados adecuados, llegará el momento de recoger los frutos.

Ventajas y desventajas de un invernadero

Los invernaderos son estructuras cerradas y protegidas, destinadas al cultivo de plantas, ya sean hortícolas como decorativas. Suele estar construido con una cubierta de plástico o vidrio que permite controlar la humedad, la temperatura, la luminosidad y otros factores ambientales. Antes de apostar por este sistema de cultivo, es conveniente conocer las ventajas y desventajas de un invernadero.

Cuáles son las ventajas y desventajas de un invernadero

¿Para qué sirve un invernadero? Además de proteger las plantas de los factores externos, permite controlar el clima, por lo que se puede adelantar la temporada de algunas cosechas o desarrollar cultivos tropicales en zonas o periodos fríos. Además, presenta otras ventajas interesantes.

Ventajas de un invernadero

Entre las ventajas podemos destacar las siguientes:

  • Mayor producción. Al poder controlar las condiciones ambientales, se puede mejorar el rendimiento de la plantación.
  • Menos riesgo de pérdidas. El cambio climático es una realidad que afecta año tras año a muchos cultivos, que se encuentran a la merced de fenómenos naturales imprevisibles y aleatorios.
  • Control de enfermedades y plagas. Un invernadero hermético y con una estructura bien sólida, permite controlar las plagas con un uso moderado de fertilizantes.
  • Cultivo durante todas las temporadas. Al no depender del exterior, se puede desarrollar cualquier tipo de cultivo en cualquier periodo del año. Esto permite obtener productos fuera de temporada que se pueden vender a precios más elevados.

Desventajas del invernadero

Pero no todo son ventajas con los invernaderos, también hay algunos aspectos menos positivos que hay que considerar.

  • Inversión inicial elevada. Un invernadero es una estructura que requiere una inversión relativamente alta, así que se requiere un proyecto encaminado a recuperar ese gasto.
  • Control de patógenos. Aunque los invernaderos mantienen los cultivos aislados de plagas y enfermedades del exterior, existen otros patógenos que se pueden desarrollar, así que es fundamental conocer las medidas fitosanitarias necesarias para evitarlo.
  • Requiere cualificación. Controlar las condiciones climatológicas requiere unos conocimientos específicos para evitar errores irreparables.
  • Costos de producción elevados. Según las características del invernadero, puede suponer unos elevados gastos de producción, por ejemplo, en electricidad para controlar la temperatura.

Cómo hacer un invernadero familiar

Si se dispone de un poco de espacio, tiempo y ganas de cultivar todo el año, es posible construir un invernadero casero para uso familiar. ¿Cómo hacer un invernadero familiar? Los más manitas lo pueden construir realizando una estructura hecha con listones de madera de pino o tubos de PVC, y cubierto con plástico resistente. Generalmente se construyen en forma de arco, a dos aguas o en forma de túnel. Los materiales se pueden encontrar de forma sencilla en tiendas de bricolaje y jardinería. También es posible comprar estructuras pequeñas ya montadas, incluso de segunda mano a precios muy asequibles.

En el caso de los pequeños huertos urbanos, existe un truco muy práctico para hacer un efecto invernadero casero, que consiste en utilizar botellas de plástico con el fondo recortado y sin el tapón, para que entre el aire. Solamente habría que clavarla sobre la tierra de forma que cubra la planta a modo de campana y de esta forma se crea un microclima especial a la vez que se la mantiene protegida. Lo ideal es utilizar garrafas grandes para dar espacio a la planta para que se desarrolle.

Como ves, conocer las ventajas y desventajas de un invernadero es importante para elegir qué tipo de sistema queremos implementar en nuestro cultivo.

Trucos para ahuyentar a los gatos de tu huerto urbano

Para un felino, la tierra mullida del huerto es un confortable colchón en el que pasar horas descansando e incluso cazando pequeños insectos y roedores. Su intención no es destructiva, pero es evidente que la presencia de estos animales sí ofrece consecuencias muy perjudiciales para los cultivos. Por este motivo te mostramos algunos consejos para ahuyentar gatos de tu huerto.

Cómo ahuyentar a los gatos de tu huerto urbano

No importa si se trata de gatos callejeros de una colonia, o animales domésticos que tienen acceso al huerto, a todos les gusta pasar tiempo en el sustrato cómodo donde estás plantando tus tomateras, las patatas o las lechugas. Por ello, hoy te damos respuesta a la pregunta de cómo proteger la huerta de los gatos.

Usar acolchados

Los gatos se sienten más atraídos por el huerto por la comodidad que ofrece el sustrato que por la posibilidad de cazar animales. De este modo, una opción de reducir su presencia es hacer el suelo más inaccesible. Una fórmula interesante es añadir una capa de material, que puede o no ser orgánica, por encima del sustrato. Hojas secas, paja, viruta de madera, grava o una malla antihierba.

Con ellas tendrán más difícil escarbar y además supone una ventaja añadida para el propio huerto, pues se reduce el nivel de evaporación.

Utilizar invernaderos

El problema con los felinos es que pueden acceder cómodamente a la superficie de cultivo para tumbarse plácidamente, cazar o hacer sus necesidades. De este modo, una propuesta para proteger las plantas cuando aún son jóvenes es utilizar invernaderos sobre el terreno, al menos en los semilleros.

Una vez el huerto adquiere ya cierta densidad, deja de ser tan apetecible para estos animales. Además, si alguna vez defecan sobre el suelo fértil es incluso positivo a modo de abono natural.

Repelentes para gatos

Otra forma de alejar a los felinos del huerto, que también sirve para evitar gatos en el jardín, es hacer uso de repelentes naturales. En el mercado podemos encontrar muchos preparados altamente eficaces, pero si los queremos elaborar de manera casera podemos usar uno a base de pimienta negra, ajo y agua, y rociarlo directamente sobre el huerto.

Otras opciones son esparcir cáscaras de cítricos o usar aceites esenciales de naranja y limón una vez a la semana y rociar con vinagre, pero no directamente sobre la planta.

Haz de tu huerto su propio arenero

Si estos remedios no funcionan porque son gatos callejeros y no puedes estar constantemente recriminando su comportamiento, la solución pasa por instalar una zona limpia y seca, con tierra suelta y mezclada con arena, en un rincón alejado de la zona de plantación. Así, seguirás teniendo como compañeros de huerto a los gatos, pero al menos los cultivos no se arruinarán por sus pisadas.

Este espacio lo puedes delimitar con plantas olorosas, como hierbabuena, albahaca o menta, aromas que resultan muy agradables a los gatos, para que pasen más tiempo ahí que en el huerto. Y si a esto añades un pequeño tronco de árbol viejo, la zona será como un parque de atracciones donde jugar.

Ahuyentar gatos del huerto es una tarea que requiere un poco de imaginación y también paciencia, pero se puede lograr con un poco de empeño. ¿Cuáles son tus remedios?

Tipos de enraizante: ¿cuál es su función?

Un enraizante es un producto rico en hormonas vegetales naturales que estimulan el crecimiento de las raíces. También es un eficaz suplemento nutricional que promueve el crecimiento radicular de plantas de cualquier especie. Existen distintos tipos de enraizante, algunos de origen químico y otros se pueden preparar de forma sencilla en casa.

 Cómo se utiliza un enraizante para plantas

La aplicación puede realizarse de varias maneras, según la fase en la que se encuentre el vegetal y el efecto que busquemos conseguir. Aquí te explicamos cómo se utiliza el enraizante para plantas.

Cualquiera de los distintos tipos de enraizante mencionados servirán para estimular el crecimiento de las raíces, lo que se traducirá en una planta más fuerte, resistente y bonita.

  • En los esquejes. Simplemente hay que humedecer la base del tallo con una pequeña cantidad de enraizante que previamente hemos disuelto en agua y después untar un poco más en los gránulos del tallo, retirando el exceso y asegurando que haya producto por toda la superficie.
  • Arbustos y árboles. En estos casos, la cantidad de enraizante que hay que utilizar ha de ser más grande que en los esquejes. Para ello disolveremos aproximadamente 5 gramos de producto por cada litro de agua, y utilizaremos esta mezcla para regar las plantas o los árboles que necesiten un extra nutricional. Si queremos aplicarlo a bulbos, lo colocaremos en un vaso de la misma mezcla, de forma que solo la base del bulbo esté en contacto con la solución.
  • Sobre el suelo. También es posible usar los distintos tipos de enraizantes para regar directamente el suelo donde tenemos plantados nuestros cultivos. Se puede emplear en huertos urbanos también, y solo hay que diluir el producto en agua según las indicaciones y humedecer la tierra.

Tipos de enraizantes naturales

El enraizante es un producto que promueve el desarrollo de las raíces de las plantas y por lo tanto estimula y potencia el crecimiento de plantas nuevas. Además, también se usa para proteger los esquejes de enfermedades y hongos que pueden haberse producido en el proceso de corte. Con sencillos ingredientes naturales se pueden fabricar diferentes tipos de enraizante.

Además de estos tipos de enraizante de origen natural y caseros, también podemos adquirir productos preparados y listos para su uso que también ofrecen una gran eficacia.

Enraizante con lentejas

Para prepararlo hay que germinar las lentejas (un proceso que tarda unos 2 o 3 días) y una vez que hayan germinado, las trituramos con agua, y filtramos la mezcla con un colador para extraer el jugo resultante. Esta especie de leche blanca hay que disolverla en agua para que no esté tan concentrada, y ya tenemos nuestro enraizante para plantas.

Con café

Se puede hacer con café molido o con granos de café. Se prepara en una proporción de un puñado de café por medio litro de agua y se lleva a ebullición como si fuese una infusión corriente. Colamos y dejamos enfriar, y utilizamos para remojar los esquejes durante unos segundos.

Enraizante con canela

La canela tiene un doble efecto, ya que además de estimular el crecimiento, ayuda a eliminar hongos y bacterias y mantiene la planta libre de enfermedades durante el proceso de enraizamiento. Para prepararlo solamente hay que verter tres cucharadas de canela en un litro de agua, mezclar bien y dejar reposar toda la noche. Se puede enriquecer con algunas pieles de zanahoria. A continuación se filtra y ya estaría listo para ser utilizado sobre las plantas.

Semillas de judía, soja o trigo

También tienen interesantes propiedades que favorecen el desarrollo de las raíces. Para preparar el producto se dejan las semillas a remojo durante un mínimo de 3 horas, después se escurre reservando el agua del remojo, y se tritura con agua nueva. Luego mezclamos la papilla resultante con el agua que hemos reservado y tenemos nuestro proucto natural.

Con cualquiera de los distintos tipos de enraizante que hemos mencionado conseguiremos estimular el crecimiento de las raíces para que las plantas puedan desarrollarse más fuertes, sanas y bonitas.

Cuidados del limonero y sus características

El limonero es un árbol frutal muy extendido en climas templados y cálidos. Ofrece el limón como fruto, que, aunque no se debe consumir de manera directa, sí puede ser empleado para muchos usos tanto en cocina como en medicina. Los cuidados de la planta del limonero no son muy exigentes y se trata, además, de un árbol que da mucha sombra cuando alcanza cierto porte. Vemos los cuidados de esta especie y algunos consejos sobre el mantenimiento del limonero.

Cuáles son las características principales del limonero

El limonero es una especie del género Citrus que pertenece a la familia de las rutáceas. Tiene su origen en Asia, pero en la actualidad se cultiva en todo el Arco Mediterráneo, también en Portugal y en Estados Unidos.

Puede vivir hasta los 70 años, su tronco es leñoso, muy ramificado y con hojas ovaladas de color verde muy aromáticas. Su flor es el azahar. El fruto es el limón, que tiene la pulpa en su interior tras una corteza de color amarillo o verde y una capa blanca esponjosa. Existen muchas variedades de limonero que se diferencian en función de la forma y el color de los limones, así como por su acidez. Vemos ahora cómo mantener un limonero en perfecto estado.

Consejos y cuidados del limonero

Una cuestión básica sobre cómo mantener un limonero es plantarlo en un lugar protegido del frío y que reciba la insolación directa del sol, para que pueda crecer. Si se planta en maceta, lo ideal es trasplantarlo al huerto o el jardín cuando vaya adquiriendo mayor tamaño. A partir de ahí, continuar protegiendo el árbol de limón con cuidados adecuados.

El riego del limonero, especialmente en verano

Este árbol demanda agua de manera constante. En verano es muy frecuente que no resista a la sequía, de modo que hay que dotarlo de agua de tres a cuatro veces en semana. El resto del año basta con regarlo entre una y dos veces por semana. El mejor riesgo es el de aspersión.

El abono en los cuidados de la planta del limonero

El limonero se abona desde primavera hasta finales de verano, en un largo periodo de tiempo que ocupa más de cuatro meses. Se pueden usar abonos orgánicos, como el guano o el estiércol, renovando las capas de abonado en dos o tres centímetros al mes.

En cuanto a minerales, necesita mucho magnesio que se puede incorporar mediante el abonado o bien a través de correctores de magnesio que se aplican por vía foliar o a través de fertirrigación.

Cuidados del limonero y ciclo de crecimiento

Los limoneros una vez son adultos apenas requieren cuidados, salvo el abonado periódico y riegos constantes. Pero cuando aún son jóvenes y están en periodo de crecimiento hay que vigilar su salud. La poda se realiza a finales de invierno, retirando las ramas muertas y enfermas y recortando las que crecen en exceso.

La copa del árbol debe quedar liberada de follaje, para que la luz del sol llegue a todas las estructuras. No hay problemas si se poda el árbol ya en primavera, pero esta no ha de ser muy extrema y ha de respetar el crecimiento foliar, que tiene tres fases: en primavera, en verano con nacimientos menores y en otoño para asegurar una buena floración meses más tarde.

Los cuidados de la planta del limonero son aparentemente cómodos. Es un árbol muy habitual en huertos urbanos para autoconsumo por su proliferación de frutos que se adapta a la perfección a climas templados y cálidos.

Qué profundidad de tierra necesitan las hortalizas y otros errores comunes en el huerto urbano

Hortalizas en el huerto urbano

Es frecuente que, al emprender la aventura de crear un huerto urbano, se produzcan decepciones cuando algunas plantas no crecen según lo esperado, no dan frutos, e incluso se mueren. Esto sucede por no seguir las pautas correctas en los cuidados; por lo tanto, para que lo plantado prospere, hay que evitar cometer algunos errores muy habituales en principiantes, como no conocer qué profundidad de tierra necesitan las hortalizas.
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